La Dictadura Venezolana…..Venezuelan Dictatorship

La situación que se vive en Venezuela en los últimos casi 2 años ha sido estudiada, vista, apoyada y criticada por todo el mundo y sin embargo los países de Latino America han hecho caso omiso a los abusos y las muertes que la Dictadura de Maduro lleva a cabo, al parecer la muerte de 6 jóvenes es menos importante que reportar que equipo de fútbol salió victorioso.

Mario Vargas LLosa ( Premio Nobel de Literatura 2010, Premio Miguel de Cervantes 1994, Premio Principe de Asturias de las Letras 1986) escribió un artículo hoy 9 de Marzo del 2015 en el periódico La Nación dando su opinion acerca de la crisis en Venezuela y la Doble Moral Democrática de los países de America Latina y por eso quiero que lean sus propias palabras con las que estoy de acuerdo ciento por ciento, especialmente cuando dice…¨ las leyes que están llevando a Venezuela al borde del abismo, es decir, a convertirse en una segunda Cuba y a padecer, como la isla del Caribe, una larga noche de más de medio siglo de ignominia¨.

Aquí les dejo el articulo…

La Doble Moral Democrática de América latina

 

Cuando el Gobierno venezolano de Nicolás Maduro autorizó a su guardia pretoriana a usar armas de fuego contra las manifestaciones callejeras de los estudiantes sabía muy bien lo que hacía: seis jóvenes han sido asesinados ya en las últimas semanas por la policía tratando de acallar las protestas de una sociedad cada vez más enfurecida contra los atropellos desenfrenados de la dictadura chavista, la corrupción generalizada del régimen, el desabastecimiento, el colapso de la legalidad y la situación creciente de caos que se va extendiendo por todo el país.

Este contexto explica la escalada represora del régimen en los últimos días: el encarcelamiento del alcalde de Caracas, Antonio Ledezma, uno de los más destacados líderes de la oposición, al cumplirse un año del arresto de Leopoldo López, otro de los grandes resistentes, y meses después de haber privado abusivamente de su condición de parlamentaria y tener sometida a un acoso judicial sistemático a María Corina Machado, figura relevante entre los adversarios del chavismo. El régimen se siente acorralado por la crítica situación económica a la que su demagogia e ineptitud han llevado al país, sabe que su impopularidad crece como la espuma y que, a menos que diezme e intimide a la oposición, su derrota en las próximas elecciones será cataclísmica (las encuestas cifran su popularidad en apenas un 20%).

Por eso ha desatado el terror de manera desembozada y cínica, alegando la excusa consabida: una conspiración internacional dirigida por Estados Unidos de la que los opositores democráticos al chavismo serían cómplices. ¿Conseguirá acallar las protestas mediante los crímenes, torturas y redadas masivas? Hace un año lo consiguió, cuando, encabezados por los estudiantes universitarios, millares de venezolanos se lanzaron a las calles en toda Venezuela pidiendo libertad (yo estuve allí y vi con mis propios ojos la formidable movilización libertaria de los jóvenes de toda condición social contra el régimen dictatorial). Para ello fue necesario el asesinato de 43 manifestantes, muchos centenares de heridos y de torturados en las cárceles políticas y millares de detenidos. Pero en el año transcurrido la oposición al régimen se ha multiplicado y la situación de libertinaje, desabastecimiento, oprobio y violencia sólo ha servido para encolerizar cada vez más a las masas venezolanas. Para atajar y rendir a este pueblo desesperado y heroico hará falta una represión infinitamente más sanguinaria que la del año pasado.

Maduro, el pobre hombre que ha sucedido a Chávez a la cabeza del régimen, ha demostrado que no le tiembla la mano a la hora de hacer correr la sangre de sus compatriotas que luchan por que vuelva la democracia a Venezuela. ¿Cuántos muertos más y cuántas cárceles repletas de presos políticos harán falta para que la OEA y los gobiernos democráticos de América latina abandonen su silencio y actúen, exigiendo que el gobierno chavista renuncie a su política represora contra la libertad de expresión y a sus crímenes políticos y faciliten una transición pacífica de Venezuela a un régimen de legalidad democrática?

En un excelente artículo, como suelen ser los suyos, “Un estentóreo silencio”, publicado en el diaro El País el 25 del mes pasado, Julio María Sanguinetti censuraba severamente a esos gobiernos latinoamericanos que, con la tibia excepción de Colombia -cuyo presidente se ha ofrecido a mediar entre el gobierno de Maduro y la oposición-, observan impasibles los horrores que padece el pueblo venezolano por un gobierno que ha perdido todo sentido de los límites y actúa como las peores dictaduras que ha padecido el continente de las oportunidades perdidas. Podemos estar seguros de que la emotiva llamada a la decencia del ex presidente uruguayo a los mandatarios latinoamericanos no será escuchada. ¿Qué otra cosa se podría esperar de esa lastimosa colección entre los que abundan los demagogos, los corruptos, los ignorantes, los politicastros de tres por medio? Para no hablar de la Organización de Estados Americanos, la institución más inservible que ha producido América latina en toda su historia; al extremo de que, se diría, cada vez que un político latinoamericano es elegido secretario general parece reblandecerse y sucumbir a una suerte de catatonia cívica y moral.

Sanguinetti contrasta, con mucha razón, la actitud de esos gobiernos “democráticos” que miran al otro lado cuando en Venezuela se violan los derechos humanos, se cierran canales, radioemisoras y periódicos, con la celeridad con que esos mismos gobiernos “suspendieron” de la OEA a Paraguay cuando este país, siguiendo los más estrictos procedimientos constitucionales y legales, destituyó al presidente Fernando Lugo, una medida que la inmensa mayoría de los paraguayos aceptó como democrática y legítima. ¿A qué se debe ese doble rasero? A que el señor Maduro, que ha asistido a la transmisión de mando presidencial en Uruguay y ha sido recibido con honores por sus colegas latinoamericanos, es de “izquierda” y quienes destituyeron a Lugo eran supuestamente de “derecha”.

Aunque muchas cosas han cambiado para mejor en América latina en las últimas décadas -hay menos dictaduras que en el pasado, una política económica más libre y moderna, una reducción importante de la extrema pobreza y un crecimiento notable de las clases medias-, su subdesarrollo cultural y cívico es todavía muy profundo, y esto se hace patente en el caso de Venezuela: antes de ser acusados de reaccionarios y “fascistas”, los gobernantes latinoamericanos que han llegado al poder gracias a la democracia están dispuestos a cruzarse de brazos y mirar a otro lado mientras una pandilla de demagogos asesorados por Cuba en el arte de la represión van empujando a Venezuela hacia el totalitarismo. No se dan cuenta de que su traición a los ideales democráticos abre las puertas a que el día de mañana sus países sean también víctimas de ese proceso de destrucción de las instituciones y las leyes que está llevando a Venezuela al borde del abismo, es decir, a convertirse en una segunda Cuba y a padecer, como la isla del Caribe, una larga noche de más de medio siglo de ignominia.

El presidente Rómulo Betancourt, de Venezuela, que era de otro calibre de los actuales, pretendió, en los años sesenta, convencer a los gobiernos democráticos de la América latina de entonces (eran pocos), de acordar una política común contra los gobiernos que -como el de Nicolás Maduro- violentaran la legalidad y se convirtieran en dictaduras: romper relaciones diplomáticas y comerciales con ellos y denunciarlos en el plano internacional, a fin de que la comunidad democrática ayudara de este modo a quienes, en el propio país, defendían la libertad. No hace falta decir que Betancourt no obtuvo el apoyo ni siquiera de un solo país latinoamericano.

La lucha contra el subdesarrollo siempre estará amenazada de fracaso y retroceso mientras las dirigencias políticas de América latina no superen ese estúpido complejo de inferioridad que sienten ante una izquierda a la que, pese a las catastróficas credenciales que puede lucir en temas económicos, políticos y de derechos humanos (¿no bastan los ejemplos de los Castro, Maduro, Morales, los Kirchner, Dilma Rousseff, el comandante Ortega y compañía?), todavía le conceden una especie de superioridad moral en temas de justicia y solidaridad social..

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The situation that exists in Venezuela in the nearly two years has been studied, viewed, supported and criticised by the whole world and yet the countries of Latin America have ignored the abuse and deaths Dictatorship Maduro leads out, apparently the death of 6 young students is less important than knowing which football team emerged victorious.
Mario Vargas Llosa (Nobel Prize in Literature 2010,  Miguel de Cervantes Prize 1994, Principe de Asturias Prize for Literature 1986)  wrote an article today March 9, 2015 in The Nation newspaper giving his opinion on the Venezuelan crisis and Double Democratic Moral of the countries in Latin America and I want you to read his own words with which I agree one hundred percent, especially when he says … ¨ the  laws that are taking Venezuela to the edge, meaning, to become a second Cuba and suffer like this Caribbean island, a long night of over half a century of shame ¨.

Here is the article …

The Double Democratic Moral of  Latin America

When the Venezuelan government of Nicolas Maduro authorised its Praetorian Guard to use firearms against students street protests he knew what he was doing: six young people have already been killed in recent weeks by police trying to silence the protests of an increasingly angry society against rampant abuses of the Chavez dictatorship, widespread corruption of the regime, shortages, the collapse of law and the growing chaos that is spreading throughout the country.

This context explains the escalating repressive regime in recent days: the imprisonment of the Mayor of Caracas, Antonio Ledezma, one of the most prominent leaders of the opposition, the first anniversary of the arrest of Leopoldo López, another major resistant, and months after having abused the parliamentary status and have undergone a systematic judicial harassment of María Corina Machado, leading figure among the opponents of Chavez. The regime feels cornered by the critical economic situation that his demagoguery and ineptitude have led the country, they know the unpopularity of the government which is growing like wildfire, unless they decimate and intimidate the opposition, its defeat in the next election will be cataclysmic. ( The popularity polls in only 20%).

So, it has unleashed terror blatant and cynical manner, claiming the proverbial excuse: an international conspiracy led by the United States than democratic opposition to Chavez would accomplices. Will they manage to silence the protests by crimes, torture and mass raids? It has been one year when, led by college students, thousands of Venezuelans went to the streets demanding freedom throughout Venezuela (I was there and saw with my own eyes the formidable libertarian mobilisation of youth from all types of social classes against the dictatorial regime). This involved the killing of 43 protesters, many hundreds injured and tortured in prisons and thousands of political prisoners. But in the past year, opposition to the regime has multiplied and the situation of debauchery, shortages, shame and violence has only served to anger increasingly the Venezuelan masses. To tackle and render this desperate and heroic people will take an infinitely more bloody than last year repression.

Maduro, the poor man who followed Chávez and who is now at the head of the regime, has shown that his hands does not shake when getting the blood of his countrymen who are struggling to return democracy to Venezuela. How many more dead and many overcrowded jails of political prisoners will be needed for the OAS and democratic governments in Latin America abandon their silence and act, demanding that the Chavez government give up its repressive policy against freedom of expression and political crimes and facilitate a peaceful transition from Venezuela to a regime of democratic legality?

In an excellent article as usually their own, “A raucous silence”, published in El País newspaper, on the 25th last month, Julio María Sanguinetti severely censured those Latin American governments that, with the exception of Colombia  whose president has offered to mediate between the government and the opposition Maduro, are watching impassively the horrors endured by the Venezuelan people by a government that has lost all sense of boundaries and acts as the worst dictatorships that has suffered the continent of missed opportunities. We can be sure that the emotional call to the decency of former Uruguayan president to the Latin American presidents will not be heard. What else could be expected from that pitiful collection of demagogues, corrupt, ignorant and cheap politicians ? Not to mention the Organisation of American States, the more useless institution that Latin America has produced in its history; to the extent that, it would seem, every time a Latin American politician is elected secretary general seems to soften and succumb to a kind of civic and moral catatonia.

Sanguinetti contrast, quite rightly, the attitude of those “democratic” governments looking the other way  when human rights are violated in Venezuela,  when  TV channels, radio stations and newspapers are closed, but never the less these same governments were very fast to “suspend” Paraguay from the OAS when this country, following the strictest constitutional and legal procedures, ousted President Fernando Lugo, a measure that the vast majority of Paraguayans accepted as a democratic and legitimate. Why is this double standard ? Is it because Mr Maduro, who has attended the transmission of presidential inaugurations in Uruguay and who was received with honor by his Latin American colleagues, is “left” and who ousted Lugo were supposedly “right”?.

Although many things have changed for the better in Latin America in recent decades -there are less dictatorships than in the past, a freer and more modern economic policy, a significant reduction of extreme poverty and significant growth of the middle classes, cultural and civic underdevelopment is still very deep, and this is evident in the case of Venezuela: before being accused of reactionary and “fascist” Latin American leaders who have come to power through democracy are willing to sit back and watch away while a gang of demagogues advised by Cuba in the art of repression are pushing Venezuela toward totalitarianism. They do not realise that their betrayal to democratic ideals opens the door  that in the future their countries could are also be victims of this process of destruction of institutions and laws  that is leading Venezuela to the abyss, to become a second Cuba and to suffer like this Caribbean island, a long night of over half a century of shame.

President Romulo Betancourt of Venezuela, who was of a different caliber of today, tried in the sixties, to convince democratic governments of Latin America at the time (they were few), to agree on a common policy against governments – like the Nicolas Maduro- that  violent the legality and become dictatorships, by breaking diplomatic and trade relations with them and report them at the international level, so that the democratic community help those, who in their own country, defended the freedom. Needless to say that Betancourt was not supported, not even by one Latin American country.

The fight against underdevelopment always be threatened with failure and setback as political leaders of Latin America do not exceed that stupid inferiority complex feel about ¨the left wing¨ which, despite the catastrophic credentials when you look at economic, political issues and human rights (aren´t the  examples of Castro, Maduro, Morales, Kirchner, Dilma Rousseff, the commander Ortega and company enough?), they still give a kind of moral superiority in matters of social justice and solidarity ..